Pareciera que Motorola decidió ir con toda este año para sacudir el mercado de los teléfonos móviles. Por un lado, nos entregan un equipo que va en contravía de los celulares cada vez más pesados de la gama alta, y por el otro, se lanzan sin miedo al ruedo de los plegables tipo libro. La marca demuestra así una estrategia clara orientada a la tecnología y al marketing de estilo de vida, donde el diseño premium y los materiales innovadores son sus cartas principales para dar la pelea frente a la competencia.
Edge 40: Delgadez extrema y mucha potencia
A diferencia de la tendencia actual de hacer equipos muy robustos, el nuevo Motorola Edge 40 apostó por una figura bastante estilizada. Hablamos de un grosor que ronda los 7,5 mm y un peso de apenas 167 gramos, convirtiéndolo en uno de los móviles más delgados de su segmento. Que sea liviano no significa que se quede corto en rendimiento. Viene equipado con un procesador MediaTek Dimensity 8020, 8 GB de memoria RAM y 256 GB de almacenamiento interno. Todo esto brilla a través de un panel pOLED curvo de 6,55 pulgadas con resolución FullHD+ y una tasa de refresco rapidísima de 144 Hz. Fiel a la costumbre de la compañía, el equipo cuenta con certificación IP68, garantizando total resistencia al polvo y al agua.
Para lograr mantener ese perfil tan delgado, la batería se ajustó a 4.400 mAh. Sin embargo, compensa muy bien la autonomía con un sistema de carga rápida de 68W y soporte para carga inalámbrica de 15W. El apartado fotográfico es donde este equipo realmente llama la atención. Tiene un sensor principal de 50 megapíxeles equipado con la apertura más amplia del mercado actual, un f/1.4 que básicamente le permite capturar muchísima luz en fracciones de segundo y tomar fotos a gran velocidad. A este lente le hace compañía un gran angular de 13 megapíxeles con función macro, además de una cámara frontal de 32 megapíxeles pensada para unas selfies nítidas. Para los interesados, el Edge 40 ya aterrizó en España y se puede conseguir por un precio oficial de 599 euros.
El salto al lujo con el esperado Razr Fold
Si el Edge 40 busca conquistar la gama alta tradicional, el próximo Razr Fold apunta directamente a los usuarios más exigentes y exclusivos. Motorola ya había empezado a calentar motores a principios de año montando tremendo show en el CES con la presentación de Gwen Stefani. Conocemos muy bien a la marca por haber resucitado el formato “sapito” o clamshell con bastante éxito, manejando actualmente su robusta línea de 2025 que incluye el Razr base de 700 dólares, el Razr Plus de 1.000 dólares y el codiciado modelo Ultra de 1.300 dólares. Ahora, su nueva gran jugada es entrar de lleno a competir en el formato de libro.
Teniendo en cuenta que los analistas de IDC proyectan un aumento del 30% en las ventas de teléfonos plegables para este 2026, Motorola sabía que no podía quedarse atrás. Entrar a medirse contra pesos pesados como el Galaxy Z Fold 7 de Samsung o el Pixel 10 Pro Fold de Google requiere de algo completamente diferente. Su estrategia comercial se basa en ofrecer una experiencia de lujo puro. Mientras gran parte de la industria se enfoca en estéticas frías o minimalistas, Motorola le está metiendo acabados en madera y texturas traseras que imitan la seda. Buscan que llevar este celular en la mano se sienta igual de premium que lucir un reloj fino de diseñador.
Estética impecable y soporte total para stylus
La marca tiene clarísimo que todo entra por los ojos. El diseño es su prioridad indiscutible, y eso se nota a leguas en la forma en que resolvieron el módulo de las cámaras en el Razr Fold. En lugar de tener una protuberancia enorme en la parte trasera que interrumpa las líneas del equipo, los lentes se funden de manera fluida y casi natural con el respaldo del teléfono. Aunque estamos en pleno cubrimiento del MWC 2026 y todavía hay mucho hermetismo sobre las especificaciones técnicas completas, logramos conocer un detalle clave. Ambas pantallas del Razr Fold, tanto la externa como la gran pantalla interna, van a ser totalmente compatibles con lápiz óptico. Esta es una ventaja enorme frente a competidores que limitan el uso del stylus a la pantalla principal, permitiendo así a los usuarios una experiencia de uso continua y sin interrupciones.